¿Sabías qué? Cuando el queso Zamorano (D.O.P.) se sumerge en aceite, intensifica su olor.

Las raíces del Queso Zamorano se encuentran en el corazón de la histórica región de Castilla y León. Una veintena de pequeñas queserías son las que se dedican a su elaboración.
Para ello, emplean leche cruda o pasteurizada de ovejas churras o castellanas. Estas dos razas ovinas se adaptan a la perfección al clima áspero y continental de la zona.
Cuando la masa del queso ha cuajado, se ha desmenuzado y calentado de nuevo, se coloca en unos moldes especiales, se prensa y se sala.
El queso madura un mínimo de 3 meses.
Su forma es cilíndrica, con un diámetro que puede alcanzar los 24cm y una altura de 14cm. Corteza dura cuyo color que va del amarillento al marrón. Está provista de un decorativo patrón en zig-zag. Su pasta es de carácter compacto, entre marfil y castaño según el grado de maduración, presenta diminutos agujeros uniformes. Sabor intenso, pronunciadamente fuerte y sabroso, llegando a adquirir pinceladas picantes dependiendo de su maduración.
Desarrolla una complejidad intensa, algo ácida, con sabor a frutos secos y el inconfundible aroma a oveja y bodega. Aceitoso al paladar.
En algunas ocasiones, el queso zamorano se sumerge en aceite de oliva, lo que intensifica aún más su olor. Marida a la perfección tanto con un blanco de la región como con un malvasía de Toro o un Ribera del Duero complementando así sus connotaciones picantes.
Nuestro consejo, acompáñalo con dulce de membrillo… combinación explosiva y juguetona.
Os vamos a dejar una receta de "ases en la mesa” (Carlos Cidon y Enric Canut).

Queso Zamorano con vinagre viejo y confitura de calabaza. Para 6 personas:
Ingredientes para aderezar el queso:
  • 400 gr de queso Zamorano, rallado.
  • 80 gr de leche
  • 75gr de nata
  • 40 gr de leche en polvo
  • 2 hojas de gelatina
  • Galletas maria
  • Para el vinagre:
  • 100 gr de vinagre viejo
  • 75 gr glucosa
  • Para confitar la calabaza:
  • 400 gr de calabaza
  • 150 gr de azúcar

Elaboración:
Ponemos en el fuego la nata, y los dos tipos de leche. Cuando comience a hervir, mezclamos el queso rallado y las 2 hojas de gelatina (antes las hemos puesto en remojo en agua tibia).
Revolver todo con una espátula hasta alcanzar una mezcla uniforme. Sacamos y dejamos que enfríe sobre una plancha hasta que cuaje.
Cuando se enfríe del todo, la cortamos con un cortapastas, dándole la forma que queramos y la rebozamos con las galletas maría que hemos aplastado con un mortero.
Vinagre: Reducimos el vinagre con la glucosa y lo colamos.
Confitura de calabaza: coceremos la calabaza, la trituraremos y añadiremos al azúcar, los mezclaremos muy lentamente y lo reservaremos.
Cuando esté todo a temperatura ambiente, emplatamos y servimos. Será todo un éxito para nuestros invitados.