¿Sabías qué? El Provolone Di Monaco se elabora exclusivamente con leche cruda de vaca “Bruna Alpina”

Se trata de un queso de origen italiano, más concretamente lo situamos en la región de Campania (Nápoles)
El nombre «Provolone del Monaco» se remonta a muchos años atrás, deriva del modo en el que antiguamente se transportaba este queso para poder venderlo en el mercado de Nápoles
Los productores de queso de la zona situada alrededor de las montañas de Lattari, decidieron elaborar principalmente productos curados, acuciados por la necesidad de comerciar con la vecina ciudad de Nápoles. Dado que las comunicaciones resultaban difíciles, la vía más apropiada para llegar a esa ciudad era el mar: un viaje largo y fatigoso que se iniciaba en plena noche. Los quesos se cargaban en embarcaciones de remo y los campesinos, convertidos en improvisados comerciantes, solían cubrirse con amplios mantos parecidos a los de los monjes para protegerse de la humedad del mar y de la noche. En Nápoles, la gente que trabajaba en el mercado situado junto al puerto comenzó a llamar «monaco» (monje) a aquellos que transportaban el queso, por lo que éste acabó siendo conocido como «Provolone del Monaco».

La Denominación de Origen que se le atribuyó en el año 2010 por la Unión Europea recoge este aspecto tradicional y territorial que les permite este reconocimiento a nivel mundial.
El Provolone del Monaco es un queso semiduro de pasta hilada, curado, elaborado exclusivamente con leche cruda de vacas criadas en la zona de Agerola y otros municipios cercanos. La raza de vaca es “Bruna Alpina”, por lo que al circunscribirse tan determinadamente la zona de producción, es de esperar que la elaboración y la producción se sitúen muy cerca la una de la otra para reducir riesgos bacterianos en el transporte.
A tener el cuenta, si estás embarazada, que este queso lo podrás consumir cocinado en pizzas o bien al horno, es una fantástica manera de disfrutar de él.

El queso tiene una curación al menos de seis meses durante los cuales desarrolla una corteza fina de color amarillento y tonos ligeramente oscuros, casi lisa, con marcas acusadas y distintivas producidas por las cuerdas de esparto utilizadas para colgar los quesos de dos en dos, que crean en el producto al menos seis caras. En su interior hay una pasta de color crema y tonos amarillentos, elástica, compacta, uniforme y sin grietas, suave. No presenta grietas pero si unos pequeños agujeros también llamados “ojos de perdiz”, de diámetro variable (hasta 5 mm, pudiendo alcanzar en ocasiones 12 mm), que son más abundantes hacia el centro de la masa. El sabor es dulce a mantequilla, con un ligero y agradable gusto picante. Este regusto picante se acentúa a medida que el queso madura.

Los ambientes en los que se lleva a cabo la curación y la prolongada duración de esta confieren al queso un sabor intenso. Al cabo de siete u ocho meses el «provolone» tiende a adquirir un color amarillento, la corteza engrosa y se vuelve más picante, y la pasta presenta un aspecto más consistente sin perder su suavidad ni mostrar grietas.

Se comercializa con forma de melón ligeramente alargado o de pera y un peso comprendido entre 2,5 y 8 kg.
Ideal para ser disfrutado solo y con un poco de miel se convierte en un placer para el paladar!. 
Los frutos rojos y las nueces son fantásticos como acompañamiento.

Este queso se puede tomar a la plancha, con pimentón, calentado al horno, en pizza… es muy versátil y sabroso.
El queso provolone tiene un buen maridaje con los vinos tintos jóvenes como Los Prado del Rey Roble, suaves y los rosados con cuerpo navarros.
Aunque si lo que quieres es transportarte a la genuina Italia, la combinación perfecta se dará con vino Ca del Chianti Classico Machiavelli o Ca del Baio Barbaresco Marcarini.

Ahora solo te queda pasar un rato agradable acompañado de tu copa de vino y este increíble queso…