¿Sabías qué? El queso y los niños

El queso es un alimento imprescindible en la dieta de los niños, les proveen de vitaminas, proteínas, calcio, potasio, hierro y zinc, todos los ingredientes. 

El queso es un manjar sabroso y saludable
Según un estudio publicado en la revista Odontología General, el masticar queso puede ayudar a prevenir la aparición de caries en los niños. Más allá de los beneficios reconocidos de toda la familia de los lácteos, como el fortalecimiento de los huesos por el contenido de calcio que hay en los mismos, este sería un nuevo atributo hasta el momento desconocido.
Para llegar a esta conclusión, investigadores de la India realizaron un estudio en el que contaron con la ayuda de 68 niños, a los que a algunos les pidieron que consumieran queso, a otros yogur sin azúcar y al resto, simplemente leche.

Los investigadores midieron el ph localizado en la placa dental luego de que los menores hubieran consumido los productos solicitados, ya que se sabe que cuanto mayor es el ph en la boca, menor es el riesgo de desarrollar caries. Esto significa que un ph inferior a 5,5 pone en riesgo la erosión del esmalte protector de los dientes, lo que puede llevar a la aparición de las temidas caries.

Los investigadores encontraron que los que bebeieron leche y yogur sin azúcar tenían el mismo ph antes y después de consumir los productos, mientras que los que habían consumido queso, mostraban un rápido aumento en el ph, por lo que concluyeron que debido a esto el queso puede tener propiedades anticaries.

Cómo incluir el queso en la dieta diaria de los niños
Si tus hijos no son pequeños ratoncitos que aman el queso, puedes hacerlo pasar desapercibido en muchas de las comidas que habitualmente preparas como tartas, empanadas, pastas, ensaladas, e incluso espolvoreando queso rallado en las verduras preparadas al vapor.

Una recomendación que nos hacen para poder empezar con el queso en la alimentación de los niños es su introducción paulatina, siguiendo unas pautas básicas:

6 a 18 meses: Quesos blandos y semiblandos. Estos son queso fresco, queso blando, queso crema, yogur.
18 meses a 3 años: Queso de rallar suave.
Mayores de 3 años: Agregarle gradualmente los diferentes tipos de quesos. Teniendo mucho cuidado y siempre teniendo en cuenta que algunos son muy fuertes o picantes, como el gruyere, el parmesano, provolone o roquefort.

Y  es que crecer con queso es ayudar a un buen desarrollo tanto psíquico como físico. Potenciar los buenos hábitos desde pequeños, nos traerá numerosos beneficios.